domingo, 29 de octubre de 2017

Una derrota deseada

 Y por fin llegó el día que todos más temprano o más tarde sabíamos que iba a llegar, el día después de la primera derrota del Fuenla en esta temporada, la número 20 del club en ACB. Antes de nada tenemos que recordar que esta ya ha sido una temporada histórica a nivel de resultados, pues es la primera vez que nuestro equipo inicia la ACB con un balance de 5-0 y (lo más importante de todo al fin y al cabo) con unas sensaciones y una conexión con la grada que pocas veces se ha visto últimamente.

(Foto: Alba Pacheco)

Para llegar al punto en el que estamos a día de hoy se han tenido que suceder muchos e inesperados sucesos para gran parte de la afición del Fernando Martín. El primero y el que tomó más a contrapié a todo el mundo fue la marcha de Jota Cuspinera del club, un entrenador que nos hizo recobrar la ilusión y que siempre tendrá un buen recuerdo de su trabajo de mi parte y supongo que en casi toda la afición. Entonces tocaba la llegada de un nuevo entrenador que se fue demorando a lo largo del verano en búsqueda del más indicado para el puesto, y para sorpresa de todos el elegido fue Néstor "Ché" García, un hombre con nula experiencia en el baloncesto europeo pero que había conseguido resultados muy buenos con no excesivos recursos. 

A todo esto paralelamente también ocurrió algo muy extraño con el que es el jugador más carismático del equipo, Marko Popovic, hubo un amago de ruptura del contrato pero al final todo se arregló de una manera u otra en un caso más de esos tan extraños que ocurren en el club y del que algún día sabremos que pasó realmente.

Después de tanto revuelo se inició la confección de una plantilla que tampoco estaba formada de nombres muy llamativos (Eyenga, Sulejmanovic, Vargas, Olaseni y Sergio Llorente) pero que estaba hecha de jugadores muy trabajadores. Entre la afición durante el verano había dudas del rendimiento del equipo, pues se mantenía gran parte del grupo que el año pasado se había dejado llevar en ciertos tramos de la temporada y las no salidas de 2 de los jugadores que habían mostrado más dudas en su rendimiento como Sekulic o Pako Cruz tampoco daban muchas esperanzas.

(Foto: Alba Pacheco)

Ya a finales de agosto empezaron los primeros partidos de pretemporada con el Circuito de Moralzarzal en el que faltaban todos los internacionales y estaban de apoyo los jóvenes como Sikiras, Ehigiator o Víctor Moreno que en ningún momento desentonaron y ayudaron a dar un poco de positivismo: se podía competir. A mediados de septiembre llegó el torneo de fiestas y de salida un quinteto repleto de jugadores que no había entrenado ni un solo día juntos, el resultado se vio claramente por los pocos que quedamos en el pabellón, partido muy feo y que ganó el menos malo. La semana siguiente se disputó el ya tradicional torneo de Getafe, y aquí llegó el punto de inflexión. Tras una primera parte contra Baskonia que nos dejaba 20 abajo, llegó el surgimiento de Eyenga y con él el del resto del equipo, remontando aquel partido y ganando 2 días después a Estudiantes con un juego coral muy brillante y vistoso, se veía un equipo luchador y unido, que daba ilusión y ganas de verlos comenzar la liga. Pero lo mejor aún estaba por llegar.

Debutábamos en ACB el 30 de septiembre ante un Bilbao que en la tónica de sus últimas temporadas había bajado teóricamente el nivel de su plantilla, pero es que los nuestros hicieron un partido maravilloso, con un Christian Eyenga en estado de gracia. Y la cosa no se quedó ahí, 4 días después una victoria in extremis en Andorra con una canasta de Pako Cruz en la prórroga (del que se había rumoreado acerca de su marcha en verano) después de un partido que habíamos tenido completamente ganado a minuto y medio del final y el cual los locales igualaron, nos dio un punto más de confianza. Las pruebas de fuego contra Unicaja y Baskonia en casa acabaron con resultado positivo para los nuestros, en el caso de Baskonia ante un equipo descompuesto, pero es que los malagueños 4 días después ganaron al que es el actual campeón de Europa.

Con un 4-0 en el bolsillo llegaban los fantasmas de aquel precedente con Chris Thomas, Gerald Fitch y Esteban Batista que tan bien empezó la temporada y que justo después enlazó 7 derrotas seguidas, provocando la destitución de Luis Guil como técnico y dando como resultado una temporada plana en la que se acabó coqueteando con el descenso. Pero esa barrera se consiguió romper el Sevilla en un partido que en ciertos tramos de la segunda parte se veía perdido por cómo se estaba desarrollando, con ciertos nervios y precipitación por parte de la plantilla y con un Betis que hacía mucho daño en los contraataques. Otra vez más este equipo volvió a resurgir desde la defensa y la dirección de uno de esos jugadores que no es muy vistoso y que no hace mucho ruido a nivel estadístico, pero que se deja siempre todo en la cancha como es Gregory Vargas, la mano derecha del Ché en la pista.

Y llegaba la sexta jornada y el partido del día de ayer, ante un Obradoiro que también estaba realizando un buen inicio de temporada y que se le daba bien jugar en el Fernando Martín, con 4 victorias en 6 partidos disputados, volviendo además a las comparaciones con aquel equipo de la temporada 2009-2010, que cosechó su primera derrota contra el conjunto gallego que a la postre descendería. Y pasó algo que no había ocurrido en toda la temporada aún, el Fuenla comenzó muy mal, llegaba tarde a las ayudas defensivas y en ataque no se veía fluidez en el juego, sometidos además a un Pustovyi que parecía iba a ser nuestra bestia negra. Las tornas fueron cambiando durante el partido, la entrada a pista de Chema González nos puso 10 arriba en el marcador y entonces, apagón, tanto en sensaciones del equipo como en la grada y una escasa ventaja de 3 puntos al descanso que dejaba con un sabor un tanto amargo.

Comenzó la segunda parte, una afición algo fría (igual se esperaba que al llevar un balance de 5-0 este partido se resolvería por inercia al jugar en casa y eso en nuestro caso no es así) lo que contagió un ambiente raro al equipo. Con Obradoiro enrachado anotando de 3 en 3 y los nuestros extremadamente apáticos, un triple de Luka Rupnik al final del tercer cuarto que no subió al marcador por estar fuera de tiempo hacía entrever que no era nuestro día. El último cuarto fue un quiero y no puedo, los nuestros haciendo la goma, con claros síntomas de nervios en despistes defensivos y en balones sueltos que no se lucharon como en otras ocasiones. Con el marcador 56-65 a 3:30 del final, los nuestros decidieron echar el resto en un derroche de coraje rematado con un triple de Popovic que nos dejaba 1 abajo a menos de 2 minutos del final. Pero todo quedó en un canto de cisne, Obradoiro con un mayor nivel de lucha y la calidad de Matt Thomas consiguió cerrar el partido, complementado con unas últimas jugadas de los nuestros que perdieron 3 balones prácticamente consecutivos y que certificaron la primera derrota del curso.
(Foto: Alba Pacheco www.encancha.com)

La valoración inmediatamente después del partido fue de dudas y temor porque lo que hayamos vivido este mes no se quede en agua de borrajas, esos síntomas de miedo a la derrota en los jugadores y de duda entre la afición recordaron a los peores momentos vividos no hace tanto. Con todo un poco más en frío también se puede ver que hay malos días en temporadas que también han sido exitosas (véase el triple fallado de Llorca contra el Joventuthace 2 temporadas en un partido muy similar al vivido ayer), y que estos jugadores han demostrado tener bastante hambre e instinto competitivo. Confío en que una vez pasado el peaje de saber lo que es vivir las horas posteriores a una derrota conseguirán superarla y volver a jugar sin esa tensión que se pudo ver ayer, tienen la confianza de la afición para ello y además un último guiño del destino, hace 8 años la primera racha de derrotas terminó en Gran Canaria, coincidiendo con nuestra última victoria en Las Palmas, esperemos que se repita.

Autor: @swassass Leer más...

domingo, 14 de mayo de 2017

Carpetazo a una temporada ¿Histórica?

Domingo 14 de mayo, hoy el Fuenla acaba la temporada en Vitoria con el objetivo de la permanencia ya conseguido, la próxima será la decimotercera seguida en ACB (se dice pronto).
 Otra temporada que ha pasado volando delante de nuestros ojos aunque con la sensación de que no le ha ocurrido lo mismo al equipo, al que se le ha hecho 2 meses larga.

Quizá ahora mismo hablar del partido de hoy sea lo más insulso que se pueda tratar en este artículo, voy a tratar aunque sea solo un pequeño párrafo sobre el mismo. Baskonia es un equipo el cual en casa no nos cuesta competirle, pero al que no ganamos en el Buesa desde que el que escribe estas líneas tenía la tierna edad de 2 años.

Precisamente hoy no tiene pinta de que vaya a cambiar la dinámica; nuestro Fuenlabrada sumido mentalmente en las vacaciones afronta un partido contra un Baskonia que dependiendo del resultado puede terminar desde el segundo al sexto puesto en la fase regular. Estados mentales y anímicos totalmente distintos de ambos equipos, en un partido donde lo más destacado que podremos ver por nuestra parte será disfrutar otro partido más de nuestro eterno capitán Marko Popovic o los destellos de calidad de Rupnik y Rolands.

Parece claro que empezaremos como en los últimos encuentros con pequeñas ventajas en el marcador y después el típico apagón y por fin el cierre definitivo a la temporada.
Foto: Emilio Cobos. Fuente: Facebook Baloncesto Fuenlabrada

 La temporada del Fuenla ha sido posiblemente la mejor de nuestra historia a nivel europeo, pero por sensaciones a mí personalmente me ha parecido la más frustrante a nivel emocional.
El equipo empezó con problemas, con la incorporación tardía de Ludde, los problemas de lesiones de Marko y la salida de Cabezas hicieron que en liga no pudiésemos empezar a funcionar como equipo hasta noviembre tras la victoria contra Valencia en casa.

En Eurocup se ha vivido una situación totalmente distinta, pareciendo otro equipo desde el primer momento, ya sea por motivación de jugadores y derivados, dimos la cara desde el primer momento. Los meses invernales presenciaron los mejores momentos de la temporada del equipo (en aquellos momentos pensábamos que solo era el despegue de esta plantilla), encadenando 5 victorias en 6 partidos, junto con la clasificación al Top 16 de la Eurocup tras la exhibición en casa ante el Lietuvos Rytas y con las victorias locales en esta misma competición ante el Herbalife y el UCAM Murcia que nos hicieron llegar hasta la última jornada con opciones de pasar de ronda.

 Precisamente en ese último partido en Gran Canaria parece que fue donde los jugadores decidieron empezar a pensar en las vacaciones, solo 3 victorias desde aquel día, ante Manresa, Zaragoza y Gran Canaria, las 2 primeras prácticamente obligadas para asegurar la permanencia y la última de rebote y más por deméritos rivales que logros propios.
Y da rabia, porque este equipo ha demostrado sobradamente que con un poco más de actitud se podría estar luchando por alargar la temporada, es probablemente la plantilla más compensada de la historia del club y a la vez la que menos carácter posee, en las 9 temporadas que llevo viendo al club, no había visto a ninguna plantilla echar el freno al nivel al que lo está haciendo esta, con culmen en el partido en casa ante Obradoiro.

Es inevitable la comparación de esta temporada con la última en la que nos clasificamos para competición europea, donde la trayectoria del equipo fue la misma con la pequeña diferencia de un arranque de temporada mejor que nos permitió entrar en Copa, pero en donde a partir de la eliminación en Europa también empezamos a caer en picado, pero con una muy notable diferencia, aquel equipo a pesar de perder también una cantidad importante de partidos en la segunda vuelta no se dejó llevar en ningún momento.

Costaba ver a alguno de aquellos jugadores vagar por la pista con indiferencia o dejándose llevar en algún partido cuando el rival conseguía ventajas de más de 10 puntos. Jugadores como Robert Joseph o Mike Hall que ya solo por amor propio pelearon en cada partido hasta final de temporada. Hoy en día parece normalizado lo que nos ha ocurrido en el tramo final de temporada, ya con la permanencia conseguida y sin nada más que disputar, el perder los partidos de Murcia, Andorra, Barcelona (el peor Barça de los últimos años) o Obradoiro como se perdieron entran dentro de lo normal, y a mí me hierve la sangre solo de ver como este proyecto en cuestión de un año se ha ido literalmente a la mierda, y todo por una cuestión de actitud.

 La temporada pasada podías ver como gente más limitada a nivel técnico pero con más pundonor y ganas pudieron clasificarse a Copa y Playoff, pero para todo eso antes tuvieron que darlo absolutamente todo, y eso no se ha visto en este equipo fuera de la competición europea.

Se afronta a partir de ahora un verano movido en las oficinas del club, entre la inestabilidad que existe en la liga acerca del futuro de la misma y el profundo cambio que va a sufrir la plantilla, con salidas de jugadores que ya han cumplido claramente un ciclo aquí y la ardua tarea que tiene el club para juntar a 12 jugadores que quieran darlo todo en la cancha durante la temporada completa, la premisa que se dio después del "descenso" y que parece ser que se ha perdido, produciendo como consecuencia volver a la antigua dinámica que inevitablemente hace recordar que esto cada vez más es un negocio y ya no un deporte donde una ciudad y un club defienden su imagen y valores a nivel público.
Solamente deseo que, a modo de empezar a construir la próxima temporada desde hoy, den la cara al menos los jugadores que tienen contrato y que nos ofrezcan la última gran tarde de este año que se ha parecido a una montaña rusa.

 Texto de @swassass Leer más...

martes, 7 de febrero de 2017

Ilusión

Este miércoles nuestro Fuenlabrada se juega el poder escribir una nueva página en la historia del club y de la ciudad, el pasar por primera vez en su historia a cuartos de la Eurocup, esto también puede venir de la mano de otro hito, el liderato histórico en anotación de nuestro capitán Marko Popovic. Sin duda mañana puede ser un día importante en la historia del club, pero para poder hablar del día de mañana hay que comentar antes como se ha llegado hasta aquí.

Hace 2 temporadas el club vivió la temporada más turbulenta de su historia, jugadores que iban y venían, problemas en el vestuario entre jugadores y de los mismos con el entrenador, los síntomas habituales cuando en un club no salen las cosas. Todo esto llevó al desencadenante principal de lo que vive el club a día de hoy, el verano-otoño de 2016. Tras una temporada desastrosa en la que se sufrió un descenso deportivo el club comenzó a trabajar la temporada siguiente desde la contratación del entrenador, la figura clave de cualquier equipo serio, así se apostó por un hombre de la escuela balcánica, Zan Tabak.

Foto: @alba_pache 

Zan, un hombre cuyo tono de voz muestra la rudeza propia de las gentes balcánicas, tenía claro cuál era el objetivo principal, recuperar el carácter y la garra que siempre había mostrado el equipo y sobre todo la solidez que presentaba en sus partidos en el Fernando Martín. Se confeccionó una plantilla a partir de lo que pidió Tabak, en general jugadores experimentados en la liga y apuestas del propio entrenador, así llegaron jugadores balcánicos como Josip Sobin u Oliver Stevic y el ya conocido Ivan Paunic. Pero el mejor fichaje de todos llegaría por un golpe de suerte, el mal rendimiento del americano Brion Rush durante la pretemporada provocó su corte y la posterior llegada de un superclase como es Marko Popovic, esto aderezado con la lesión de Álex Llorca hizo que llegara al club el otro jugador trascendental en lo que es el actual Fuenla, la contratación por 2 meses de Álex Urtasun y su posterior extensión hasta final de temporada.

El último ingrediente llegaría más tarde, y al principio pareció un imprevisto, pero a día de hoy es algo sin lo que todo esto no podría haber sido posible. La marcha de Tabak por los cantos de sirena de Maccabi hizo que un inexperimentado pero atrevido Jota Cuspinera tomase los mandos del primer equipo. Se fueron sucediendo los partidos, algunos mejores y otros peores, pero hubo 3 momentos clave durante la temporada: El primero ocurrió en la recta final de la primera vuelta, el equipo llegaba en la jornada 15 con un balance de 7 victorias y otras tantas derrotas, visitamos a un Murcia que nos dio un meneo considerable; en ese momento se disiparon los pensamientos de Copa a toda la afición, pero una semana después llegó el momento mágico, victoria sobre el Madrid campeón de Europa con triple del "temporero" Urtasun, y otra semana más tarde un triple de Popovic en Zaragoza culminaba una remontada increíble que nos metía en la Copa del Rey de A Coruña.

El segundo momento importante de la temporada fue cuando nos empezamos a creer lo que se estaba consiguiendo, allá por el mes de marzo con victorias como la de Santiago. El tercer momento ocurrió con el equipo fundido físicamente, y no fue protagonizado por nosotros sino por Joan Sastre, no creo que haga ya falta explicarlo.

Así llegamos hasta el momento donde nos invitan a jugar Eurocup por renuncias de otros equipos ante amenazas de sus federaciones, grupo feo con equipos que había disputado Euroliga en los últimos años, a priori la cenicienta del grupo. La competición comenzó y poco a poco íbamos sacando los partidos en casa, gracias siempre al carácter que se había ido cimentando tras la llegada de Tabak. El último cuarto de O'Leary contra el Bilbao o la segunda parte contra el ALBA nos permitieron llegar a la última jornada en casa dependiendo de nosotros mismos para pasar, y como en la temporada anterior, no se falló, se consiguió la victoria ante Lietuvos en un pabellón que no estaba dispuesto a que se acabase el sueño europeo.

Nos clasificamos para una segunda fase con otros 2 equipos españoles y un ruso. Las derrotas en Murcia y ambos partidos contra Lokomotiv y una victoria contra GranCa en casa nos situaba en un duelo contra Murcia a vida o muerte en el Fernando Martín. El inicio fue dubitativo pero otra vez la grada se negó a renunciar a Europa y en el último cuarto los nuestros sentenciaron. Y todo esto nos ha llevado al cara o cruz que tenemos este miércoles.

Esta vez no vamos a poder dirimir el asunto jugando en casa, toca jugar en Gran Canaria, sin el apoyo de la afición y sin haber ganado un solo partido fuera de casa en toda la competición, otra vez con todos los pronósticos apuntando en nuestra contra, como contra el Madrid, contra el CAI, antes del triple de Sastre, al conocer el grupo de Eurocup, y es en estos momentos donde siempre sacamos la garra y la capacidad de superación.

El club está mentalizado para el partido de mañana de que es el más importante de su historia y así se ha hecho ver a jugadores, afición y prensa, la última vez que ocurrió esto fue hace 5 años con aquel tercer partido ante el Triumph en el que en ningún momento pudimos plantar cara, pero en esos momentos el club estaba sumido en una crisis parcheada por la competición europea, esta vez es distinto, llegamos en racha y con una confianza extrema, tras ganar 6 de los últimos 8 partidos en ACB y con jugadores clave como Popovic o Pako Cruz en plena forma.

Todo este conjunto de condiciones hacen que, en lo más profundo de cada aficionado fuenlabreño, exista una pequeña luz de esperanza. Gracias al triple de Alex, al de Marko, a Jota, pero sobre todo a la garra recuperada, soñemos y luchemos equipo y afición por ganar en Gran Canaria.


Texto: @swassass

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