martes, 19 de enero de 2016

Soñadores y guerreros.

El presentimiento.

Pretemporada. Se anunciaba como partido de presentación del nuevo Fuenlabrada ante el F.C.Barcelona en el Fernando Martín casi coincidiendo con el horario de la Final del Eurobasket entre España y Lituania. Caras largas, mosqueo, cabreo... pero al parecer el horario del desplazamiento del conjunto catalán obligaba a poner dicho horario y no adelantarlo para no perjudicar a quienes hubieran adquirido las entradas. Total, el Fernando Martín presenta un aspecto desangelado a la hora del partido.

Yo tenía la intención de marcharme al descanso, al igual que muchos otros, para poder ver la final del campeonato de Europa. Total, es un partido de pretemporada contra un partido irrepetible; una final.

Llega el descanso, el Fuenla va perdiendo, pero no me voy. Me quedo en el pabellón. El Fuenla va perdiendo, si, pero tiene "algo". Se le ve falto de conjunción, de ritmo, de todo... pero se ve a un grupo que no da por perdido el partido en ningún momento y eso que el Barcelona se maneja en distancias cómodas. Noto que algo me une con este grupo. Siento que a pesar de la previsible derrota algo de este equipo me sujeta a mi asiento en la grada del Fernando Martín.

Pero no, este nuevo grupo no agacha la cabeza, no se deja llevar y sigue peleando hasta el final. Todos los aficionados que nos quedamos hasta el final aplaudimos a este nuevo equipo y nos marchamos corriendo a ver como España se proclamaba campeona de Europa.


El sueño.

Han pasado cuatro meses después de aquello. Jugamos en casa contra el Real Madrid; el Campeón de Euroliga, el campeón de todo en España la temporada pasada. Llego mas temprano de lo habitual al pabellón. Faltan unos quince minutos para el comienzo y en las gradas se nota que es día grande. Casi la mitad del aforo del Fernando Martín ya está ocupado y decenas de aficionados aprovechan la cercanía de la pista para acercarse y grabar con sus móviles a los jugadores madridistas. Pongo cara de circunstancias, pero bueno, se respira buen ambiente. La posibilidad de clasificarnos para la Copa del Rey tras el varapalo en Murcia es hoy mucho mas sueño que nunca. Ese baño de realidad que citaba Cuspinera nos ha hecho a todos mirar con mucho mas recelo los puestos de abajo mucho mas de lo que desearíamos. Pero bueno, es lo que hay, es nuestra realidad, nuestro objetivo primordial.
Pero oye, que gustazo nos hemos pegado viendo a este equipo hace un par de semanas en la sexta posición de la tabla. Que bien lo hemos pasado cantando eso de "Y dale alegría, alegría a mi corazoooon...". 

Todo está dispuesto. El pabellón está lleno. En nuestro "cajón" apiñándonos, como siempre. Esto va a empezar, vamos.... "¡¡¡¡¡FUEEEEEEEEEEEEEN!!!!......"


La rabia y el éxtasis.

Dos puntos abajo. Nocioni ha anotado dos tiros libres. Acaba de golpear deliberadamente en la cara a David Wear y lo ha mandado lesionado al banquillo. Ha sido claro, flagrante, todos lo hemos visto, excepto el trío arbitral. El partido ha podido estar ahí, en esa omisión de los tres árbitros. David se marea, amaga con caerse al suelo. Estamos tan desconcertados con lo que acabamos de ver que no sabemos bien si indignarnos con lo sucedido o preocuparnos por el estado de nuestro jugador.

27 segundos por jugarse. Nocioni ni se lamenta ni se disculpa por lo que acaba de hacer. Una muesca mas, por la victoria todo vale... o eso cree el.


Pero este Fuenla tiene aquello que se intuía en pretemporada, que se ha ido corroborando jornada a jornada y que nos hizo mantener la esperanza cuando mirábamos al marcador y veíamos esos 27 segundos por delante. Este grupo no se rinde, no se lamenta cuando aún le quedan opciones y nosotros, en la grada, no íbamos a ser menos.

Corre el reloj, Popovic penetra hacia canasta, hasta cuatro jugadores del conjunto blanco salen a cerrar su entrada y Marko, desde el aire, saca el balón de la zona con fuerza lanzándolo hacia su izquierda. Ahí está Álex, el muchacho que llegó de rebote para dos meses y se quedará toda la temporada, el tipo que está sorprendiendo a todos con sus actuaciones, el de las grandes segundas partes... y que esta tarde había fallado todos los tiros que había intentado. Alex anota el triple. Un triple que es el triunfo de muchas cosas. El de la palabra "equipo" elevada a la máxima expresión: El entrenador no sienta a Álex a pesar de su mala tarde y lo mantiene en pista en el momento decisivo. Su compañero, lo busca con la mirada y le entrega el balón decisivo a pesar de no haber anotado ni uno de los seis lanzamientos que llevaba. Y el pabellón estalla.

Es dificil definir lo que se vive en ese momento si no se está allí.  "Explosión de alegría" tal vez sea una manera gráfica de hacerlo, pero es mucho mas: Gritos, saltos, abrazos, carcajadas... y cuando te quieres dar cuenta, ves que quedan muchos mas segundos en el marcador de los que imaginabas: 14". Un mundo.

El balón es de banda para el Real Madrid. Vienen de un tiempo muerto donde han diseñado una jugada en la que cualquiera de sus jugadores de Euroliga nos puede borrar la sonrisa con un simple giro de muñeca.




Ivan Paunic.

Rivers coge el balón en el lateral, se dispone a sacar desde la banda, pero la defensa del Fuenla es intensa, extenuante. Como estandarte de esa actitud, Paunic, el renacido Paunic. Si el triple de Urtasun nos da medio partido, el otro medio es esta defensa del saque del serbio. Rivers amaga el pase, una, dos veces, tres... no ve el hueco, el brazo del árbitro haciendo la cuenta de cinco segundos para sacar se ha movido ya demasiadas veces, Rivers se desespera, incluso hace el gesto NBA de pedir tiempo muerto... Y Paunic se le come. En cuanto el árbitro alza el brazo con la palma abierta y los dedos extendidos señalando la infracción, Paunic entra en absoluto éxtasis; grita a Rivers, le empuja con una mano, se gira, grita al árbitro como si fuera un compañero de equipo... y otra "explosión de alegría" en el Fernando Martín.

Ahora nos toca a nosotros sacar de banda desde la mitad de la cancha madridista. Álex Urtasun va al saque, el árbitro le entrega el balón y comienza la cuenta. Comienzan los movimientos ofensivos del Fuenla, pero Álex no ve el pase. Tres, cuatro segundos... no puede ser... Álex lanza el balón hacia el jugador del Madrid que defiende el saque para buscar el rebote y que vuelva a salir fuera. Pero no sucede, éste salta y el balón pasa botando bajo sus piernas, sin destino fijo, el azar... y ahí están las manos de Stevic para agarrarlo con fuerza. Ha sido un instante, eterno, pero a todos nos ha encogido la garganta. El serbio recibe la falta restante del equipo blanco antes de caer en bonus. Volvemos a sacar de banda, otra vez ese pequeño infierno. Pero esta vez Popovic se mueve en busca del balón un instante antes de lo esperado salvando un bloqueo de Paunic y recibe la quinta falta madridista. Nuestro jugador mas fiable a lanzar tiros libres. Los dos dentro. Cada uno con su respectiva "explosión de alegría" correspondiente. Se que me repito, pero es que no hay otra manera de acercarse a lo que se siente en la grada que no sea esa.

Tres arriba y balón para el Madrid. Paunic repite su intimidatorio ritual sobre Rivers. Se mueve, salta, abre las piernas en lo alto, extiende los brazos... pero esta vez si hay pase. El balón llega a Sergio Rodriguez que lanza el triple... y falla ("explosión de alegría"). Rebote para Paunic que recibe falta. Sus dos tiros libres finiquitan el partido y la grada ya coreografía la fiesta.

Una victoria para la historia. Porque, como define maravillosamente Ezequiel Costa en su crónica "...cuando el rival tiene la entidad del Real Madrid, todo adquiere otra dimensión, y no nos referimos ya a la repercusión mediática que puede despertar en los torrentes informativos, siempre atentos al ruido que genera cualquier ‘problemita’ de un club tan grande, sino de puertas para dentro, lo que significa para el aficionado que lleva muchos años al lado del equipo, o para el trabajador del club que la viene remando desde lejos, ganarle al Madrid (o al Barça) es darle sentido a tantos años de perder partidos ante los gigantes a los que sólo les satisface ganar la Euroliga. Son esas alegrías que, por ser tan contra-pronóstico en cuanto a la lógica presupuestaria, se deleitan en cámara lenta."

Josip Sobin

El currante. Un jugador sin "plasticidad" en sus movimientos. Un tipo bajito para ser pivot. Un chaval que parece al que parece que no le llega el aire tras dos carreras consecutivas pero que no por ello deja de correr. Un jugador que no esquiva la pelea ante rivales con mucha mas envergadura, fuerza y calidad. Un tipo que se ha merendado a todo el juego interior del Real Madrid con un descaro que ha dejado perplejos a muchos directores deportivos de esta y otras ligas. Sobin y su gancho, tan antiestético como efectivo han derribado torres estelares.



El grupo.

Los ves ahí, bailando en el centro del campo mientras "Jota" Cuspinera vuelve a recibir el efusivo abrazo de  Raventós y piensas que todos han sido claves para ganar este partido, para vivir este sueño.
Stevic haciéndose fuerte y cargando el rebote ofensivo, Wear defendiendo sin descanso y desconcertando a sus pares con sus triples, Uriz y Tabu leyendo a la perfección el ritmo del partido, Llorca y Chema creciendo un día mas aportando en ambas canastas... Un equipo.

La emoción dura y durará horas, días, porque el Fuenla acaba de derrotar al Real Madrid. Repito, al Real Madrid, el Campeón de Euroliga, el campeón de todo en España la temporada pasada. 
El qué y el cómo. Ha sido espectacular.

Seguimos soñando.

El autor: @_ivanblues_

Copyright fotografías: Alba Pache (Encancha.com) Virginia Pacheco (planetacb.com)




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